En finanzas hay un consejo muy repetido que es: «diversificar tu cartera de inversiones». Dicho en otras palabras: no pongas todos tus huevos en la misma canasta. Esto se debe a que si alguna de tus inversiones no le está yendo tan bien:
- tus otras inversiones compensan.
- tus pérdidas serán menores.
Desde hace tiempo me viene rondando la comparación de este concepto con el de la felicidad. Ok, felicidad quizás suene un poco extremo. Aunque pienso que eventualmente lo que te voy a compartir podemos estirarlo hasta ahí. Entonces, por ahora, vamos a dejarlo en un concepto más tranqui: tu bienestar.
Sí, ya sé que en definitiva estar bien es ser feliz, pero por alguna razón, esta idea la asocio a algo sobre lo que puedo tener control y que puedo tomar acciones concretas: hobbies, hacer ejercicio, comer sano y todo eso. No, no voy a hablarte de cómo ser feliz, ni cómo estar mejor, eso está en cada uno. Si no quiero hablarte de las «fuentes de nuestro bienestar», o incluso las faltas de ellas.
El error de concentrar nuestro bienestar en una sola fuente
Y es que, tal como en las finanzas, muchas veces cometemos el error de no diversificar nuestras fuentes, en este caso de bienestar. Como ya lo hablé en otro artículo, la mayoría de las veces vivimos en subjuntivo: Estaré bien cuando… Y eso se vuelve nuestro mantra que repetimos una y otra vez.
Si creés que estás libre de esto, decime si alguna vez no pensaste: «necesito sobrevivir la semana y cuando llegue el finde me pongo al día con todo» Tanto vos y yo sabemos que eso no pasa ni pasará hasta el fin de los tiempos. Principalmente porque siempre, siempre, siempre va a haber algo por hacer. No tengo pruebas pero tampoco dudas.
Entonces, nuestra fuente de bienestar se convierte en «sobrevivir la semana» y muchas veces casi no llegamos. Ahora, ¿qué pasaría si empezamos a diversificar nuestras fuentes de bienestar?
¿Cómo diversificar tu bienestar? Una reflexión necesaria
¿Cómo sería eso? te estarás preguntando. Ja, ni idea, esto es algo que se me ocurrió mientras estaba lavando los platos. Pero intentemos verlos juntos.
Creo que lo que quiero decir, es que quizás pensar que solo una cosa nos puede hacer feliz, o nos puede hacer bien, no está tan bueno. Porque 1) pone mucha presión sobre esa cosa en particular 2) ¿y si esa cosa se extingue o no llega a pasar?
En el ejemplo que te puse antes «sobrevivir la semana para organizarnos el finde» es lo que nos haría sentir bien. Pero entre el miércoles al mediodía y el viernes por la tarde pueden pasar muchas cosas, incluso que la IA se revele y nos haga sus esclavos.
Los riesgos de la dependencia emocional
Pongamos este ejemplo: «lo que me hace sentir bien, es mi pareja, o mis hijos». Y ¿qué vas hacer cuando tus hijos crezcan y ya no estén tan cerca? ¿O qué pasa si, de repente, tu pareja decide seguir por otro camino? Sí, ya sé, son ejemplos extremadamente drásticos, pero como en las finanzas, hay que contemplar el peor escenario posible.
Entonces, tu única fuente de bienestar (o felicidad, como prefieras) de repente se agotó. ¿Y ahora? ¿Nos declaramos en bancarrota? Se acabó lo que se daba, señores. Acá ya no hay más bienestar para nadie.
A eso es a lo que me refiero con «diversificar tu bienestar». Dicho de otra manera, ¿qué otras cosas me van a hacer sentir bien?
¿Qué consideramos fuentes de bienestar?
Cuando hablo de fuentes de bienestar me refiero a esas cosas que te hacen sentir bien (nótese que no digo feliz, sino que bajo la vara un poquito). Paso a paso.
Supongo que podríamos preguntarnos:
- ¿Qué me da paz mental?
- ¿Qué cosa me levanta el ánimo?
- ¿Qué cosa tengo ganas de hacer aunque estoy que no doy más del cansancio? (Ver videos de TikTok no cuenta. Te estoy viendo👀)
¿Se te pasó algo por la cabeza? ¿No? Entonces te sugiero que le pongas un poco de cabeza y tiempo. Porque ya ni siquiera estamos hablando de tu dinero, estamos hablando de tu bienestar. Y sí, entiendo que gran parte de estar bien, también está ligado a nuestro dinero.
La importancia de múltiples fuentes de bienestar
Tu bienestar, como tus finanzas, no tienen que tener una sola fuente de ingreso. Estar bien no depende de una sola cosa, sino de muchas. Empezá a enumerarlas y a invertir en esas también.
¿Y vos? ¿Te reconocés en esta bancarrota emocional? ¿O ya diversificaste sin darte cuenta?