¡Uy! El tema que te traigo hoy va a tocar más de una fibra sensible. No sé si tendrá un nombre en específico en español, pero sí que hay un concepto en inglés que se podría traducir algo así como “la falacia de la llegada”, arrival fallacy

¿Qué es la Falacia de la Llegada?

Solemos pensar en nuestra felicidad como la meta de una carrera. Y sí, técnicamente es así, pero me gustaría ponerlo en la perspectiva de una carrera de obstáculos o postas, ya me vas a entender por qué.

Siempre estamos concentrados en el obstáculo adelante, en la próxima posta, y hasta porqué no, en el próximo salario. Vivimos en subjuntivo: cuando tenga dinero, cuando cambie de trabajo, cuando cambie el coche, cuando tenga pareja…

Pensamos que la satisfacción llegará finalmente cuando alcancemos esa próxima meta, superemos ese próximo obstáculo, En parte es así, pero ese sentimiento nos dura, como dice el dicho popular: lo que un pedo en una canasta. ¿Por qué? Porque cuando lo tenés, ya estás pensando en el próximo escalón.

A esto le han dado el nombre de Falacia de llegada. Seré feliz cuando… Estaré bien cuando… Es lo que condensa esa frase que aborrezco con todo mi ser: «lo mejor está por venir»

Vivimos con melancolía de algo que no llega y que tampoco sabemos si va a llegar. Alguna vez te detuviste a pensar: «Mirá si no llega». ¿Vas a condicionar toda tu vida por eso?

De hecho dedico todo un capítulo de mi libro a esto. ─ Ya empezó con el autobombo.

¿Qué hacer mientras esperamos?

Te lo resumo fácilmente, no esperes. Disfrutá ahora. ─ Ah, claro, así de fácil.

Cuando era más jovencita (sigo siendo joven, che) me daba pudor llevar ciertas prendas de ropa. Desde un tiempo a esta parte me puse a pensar: «¡qué estúpida! con el cuerpazo que tenía a mis veinticinco, me daba cosa usar tanga, qué me queda a mis cuarenta y tres».

Fue entonces donde pensé que me podría llegar a decir lo mismo a mis setenta y tantos. «¡Qué estúpida! A mis cuarenta y pico podía llevar pantalones de tiro alto y me quedaban bastante bien» Así que fui a Stradivarius, me compré un par de tops para usar con esos pantalones y al que no le gusta, que no mire.

La mentalidad del agradecimiento

«Otra vez con esa palabrita, Vanina». «Mirá que estás intensa con el tema, chiqui». Lo sé, no hace falta que me lo digas. Pero creeme que cuando te digo que cambiar tu mentalidad es un superpoder no es una exageración.

Cambiar de mentalidad es lo que te permite que lo que querés de tu vida, esté más cerca. O incluso darte cuenta que ya lo tenés. El famoso vaso medio lleno o lleno del todo como prefieras.

Valorar lo que tenés en este momento, es cambiar de mentalidad. El mero hecho que te despertaste ya es un montón. Pero si eso es muy meta para vos, pensalo así:  es muy probable que si estás leyendo esto tenés techo, comida, e internet. Mucho más que suficiente.

Todo depende con el subjuntivo con que lo mires

Si tu subjuntivo es: «cuando tenga tiempo». Te digo que si pensás así es porque nunca vas a tener tiempo. Entonces tenés dos opciones, o soltás eso que querés hacer, o lo hacés ahora.

«Cuando Fulano se fije en mí» ¿Y si no lo hace? ¿Tenés plan B? O te pregunto ¿es necesario que tengas un plan B?

«Cuando tenga más dinero» Uy, este es difícil. En mi cabeza intento verlo como el subjuntivo del tiempo. Solté eso que quiero hacer o comprar. Extremo lo sé, pero real. No me malinterpretes, si viene, más que bienvenido.

De la manera que lo veo, tengo la capacidad de hacer cosas, de moverme y de pensar. El resto es paciencia, determinación y constancia.  ¿Y si no viene? Por ahora tengo techo y comida. Más que suficiente.

Llamado a la acción

Siempre vas a estar queriendo algo, es normal, es parte de ser humano. Pero esto no tiene que llevarte a no apreciar lo que ya tenés. No te agarres de esta falacia para no tomar acción. Si no arrancás ahora, esa tal cosa, no va a llegar. En algún lado hay que empezar, el resto se va acomodando. ¡Te lo firmo!

La vida no espera a que alcances ciertos objetivos para ser disfrutada. No caigas en la trampa de esperar el momento perfecto, porque nunca va a llegar. Básicamente porque con esta mentalidad siempre va a faltar algo y nunca va a ser perfecto.

No sé si voy a bajar diez kilos, no sé si voy a estar mejor económicamente, no sé siquiera si voy a tener un coche. No sé si alguna vez tendré la suficiente audiencia para ser una escritora reconocida, pero si no escribo, eso de escritora ni siquiera va a llegar. Lo de ser reconocida, bueh, ya es mucho.

Decidí que nunca voy a ser más joven que en este momento, no voy a tener más ganas o energías que las que tengo en este momento.  ¿Para qué esperar?