Florece en cada rincón que te reencarnes, sin importar que tan inhóspito te reciba.

Adueñate de ese minúsculo espacio con una sonrisa rebelde que romperá la monotonía verde. Expándelo con cada uno de los mechones de tu melena despeinada. Así, desenfadada y matrona de esos optimismos primaverales que van de incógnito. Irradia amarillo.

Y cuando estés lista, despliega tu paraguas glamoroso. Destapa tus pies del suelo y que la brisa sea agente de viajes de tu próximo destino.

Convierte tu legado en esperanza, a solo un soplido de distancia.

Sé resiliente.

Sé desenfadada.

Sé simple.

Sé legado.

Sé tú.